domingo, 13 de octubre de 2013

Octubre: Mes del Santo Rosario

Octubre es el Mes del Santo Rosario... He aquí un hermoso testimonio de Héctor Uriel Rodríguez Sánchez  y  la campaña “un millón de Rosarios por México”…  Una de las campañas de más impacto en internet
Escúchalo... la oración del Santo Rosario mueve montañas y transforma vidas para Cristo…


“La relación con la Virgen María para mí ha sido difícil…. En un principio yo decía: “yo oro con Jesús”… pero algo le decía a mi conciencia “no dejes de hablar con María”… un día lo intenté… y un buen día, a fuerza de pedir acercarme a María, me llegó… Tal vez es porque uno necesita, dependiendo de lo que va haciendo,  más soportes arriba que aquí abajo… ” 
Héctor Uriel Rodríguez Sánchez  

Fuente: Sal y Luz del Mundo - EWTN


viernes, 4 de octubre de 2013

Octubre 4: SAN FRANCISCO DE ASÍS


«Francisco, ve y repara mi Iglesia en ruinas».

La Iglesia celebre el 4 de octubre la fiesta de un gran santo: San Francisco de Asís. Para saber más de este gran hombre de Dios, puedes ver esta película subtitulada al español que recrea la historia de su vida y de los que le acompañaron en el principio de su obra: sus hermanos de la orden Franciscana llamados “Frailes Menores” y Santa de Clara de Asís iniciadora de la segunda Orden Franciscana. También te invitamos a leer lo que a continuación, nuestro Papa emérito Benedicto XVI escribe sobre San Francisco de Asís y su importante papel en la historia de la Iglesia. 


S. S. Benedicto XVI
SAN FRANCISCO DE ASÍS
El verdadero Francisco histórico
es el Francisco de la Iglesia
(Catequesis en la audiencia general
del miércoles 27 de enero de 2010)


 Queridos hermanos y hermanas:

En una catequesis reciente ilustré ya el papel providencial que tuvieron la Orden de los Frailes Menores y la Orden de los Frailes Predicadores, fundadas respectivamente por san Francisco de Asís y por santo Domingo de Guzmán, en la renovación de la Iglesia de su tiempo. Hoy quiero presentaros la figura de san Francisco, un auténtico «gigante» de la santidad, que sigue fascinando a numerosísimas personas de todas las edades y religiones.

«Nacióle un sol al mundo». Con estas palabras, el sumo poeta italiano Dante Alighieri alude en la Divina Comedia (Paraíso, Canto XI) al nacimiento de Francisco, que tuvo lugar a finales de 1181 o a principios de 1182, en Asís. Francisco pertenecía a una familia rica -su padre era comerciante de telas- y vivió una adolescencia y una juventud despreocupadas, cultivando los ideales caballerescos de su tiempo. A los veinte años tomó parte en una campaña militar y lo hicieron prisionero. Enfermó y fue liberado. A su regreso a Asís, comenzó en él un lento proceso de conversión espiritual que lo llevó a abandonar gradualmente el estilo de vida mundano que había practicado hasta entonces.

Se remontan a este período los célebres episodios del encuentro con el leproso, al cual Francisco, bajando de su caballo, dio el beso de la paz, y del mensaje del Crucifijo en la iglesita de San Damián. Cristo en la cruz tomó vida en tres ocasiones y le dijo: «Ve, Francisco, y repara mi Iglesia en ruinas». Este simple acontecimiento de escuchar la Palabra del Señor en la iglesia de San Damián esconde un simbolismo profundo. En su sentido inmediato san Francisco es llamado a reparar esta iglesita, pero el estado ruinoso de este edificio es símbolo de la situación dramática e inquietante de la Iglesia en aquel tiempo, con una fe superficial que no conforma y no transforma la vida, con un clero poco celoso, con el enfriamiento del amor; una destrucción interior de la Iglesia que conlleva también una descomposición de la unidad, con el nacimiento de movimientos heréticos. Sin embargo, en el centro de esta Iglesia en ruinas está el Crucifijo y habla: llama a la renovación, llama a Francisco a un trabajo manual para reparar concretamente la iglesita de San Damián, símbolo de la llamada más profunda a renovar la Iglesia de Cristo, con su radicalidad de fe y con su entusiasmo de amor a Cristo.

Este acontecimiento, que probablemente tuvo lugar en 1205, recuerda otro acontecimiento parecido que sucedió en 1207: el sueño del Papa Inocencio III, quien en sueños ve que la basílica de San Juan de Letrán, la iglesia madre de todas las iglesias, se está derrumbando y un religioso pequeño e insignificante sostiene con sus hombros la iglesia para que no se derrumbe. 

Es interesante observar, por una parte, que no es el Papa quien ayuda para que la iglesia no se derrumbe, sino un pequeño e insignificante religioso, que el Papa reconoce en Francisco cuando éste lo visita. Inocencio III era un Papa poderoso, de gran cultura teológica y gran poder político; sin embargo, no es él quien renueva la Iglesia, sino el pequeño e insignificante religioso: es san Francisco, llamado por Dios. Pero, por otra parte, es importante observar que san Francisco no renueva la Iglesia sin el Papa o en contra de él, sino sólo en comunión con él. Las dos realidades van juntas: el Sucesor de Pedro, los obispos, la Iglesia fundada en la sucesión de los Apóstoles y el carisma nuevo que el Espíritu Santo crea en ese momento para renovar la Iglesia. En la unidad crece la verdadera renovación... Haz click aquí para leer el resto del artículo…




domingo, 2 de junio de 2013

Corpus Christi: “Cuerpo de Cristo”

EUCARISTÍA: Pan para todos

Homilía de Padre Pedro Justo Berrío. Domingo 2 de junio / 2013.
Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo
Lugar: Parroquia del Sagrado Corazón. Envigado- Antioquia-Colombia

domingo, 26 de mayo de 2013

Santísima Trinidad

El Amante, El Amado y El Amor

Homilía de Padre Pedro Justo Berrío. Domingo 26 de Mayo / 2013. Solemnidad de la Santisíma Trinidad.
Lugar: Parroquia del Sagrado Corazón. Envigado- Antioquia-Colombia

domingo, 19 de mayo de 2013

PENTECOSTÉS

Espíritu Santo: Señor y Dador de VIDA 
Homilía de Padre Pedro Justo Berrío. Domingo 19 de Mayo / 2013. Solemnidad de Pentecostés.
Lugar: Parroquia del Sagrado Corazón. Envigado- Antioquia-Colombia

viernes, 17 de mayo de 2013

Baja la Unción...

“Baja la Unción”... Hermosa canción al Espíritu Santo del cantante católico Jon Carlo en uno de sus conciertos… 

martes, 14 de mayo de 2013

La Esposa del Espíritu

María, “La Esposa del Espíritu”…

“La Esposa del Espíritu” ... Escucha esta hermosa canción interpretada por Luisa y Roberto Huertas del Ministerio Musical Immah… 




MARÍA SANTÍSIMA Y EL ESPÍRITU SANTO EN SAN FRANCISCO DE ASÍS

por Ilario Pyfferoen y Optato Van Asseldonk, o.f.m.cap.

En los últimos decenios se ha escrito mucho sobre el cristocentrismo/ teocentrismo del Poverello, pero no se ha prestado suficiente atención al lugar excepcional reservado a la Madre de toda bondad en la espiritualidad del Seráfico Padre, que en muchos aspectos fue determinante para el siglo XIII, mediante las tres Órdenes por él fundadas.

¿Debemos decir entonces que S. Francisco es un innovador en mariología? Respondemos con franqueza: «Sí y no»; no tememos decir: «En gran parte, no», porque tomó muchos elementos de la espiritualidad tradicional y del ambiente en que vivía; pero enseguida hay que rectificar esa afirmación con una respuesta positiva: «Sí», porque, además de los elementos con que se encontró y que asimiló convenientemente, añadió otros personalísimos suyos, bajo el influjo de su carisma propio, que todo lo informa y unifica.

Hay múltiples afinidades entre S. Francisco y los escritores espirituales que le precedieron, por ejemplo, S. Pedro Damiani, S. Bernardo y sus hijos, y no es éste el lugar para repetir lo que otros han dicho o escrito al respecto. Para demostrar cómo S. Francisco expresó de manera personal y propia la espiritualidad común, baste reproducir un texto. En la Regla no bulada, después de dar gracias a Dios por la creación, lo contempla en el misterio de la redención, y dice: «Padre santo y justo..., te damos gracias también [antes lo había hecho por la creación y ahora lo hace por la encarnación] porque, al igual que por tu Hijo nos creaste, así, por el santo amor con que nos amaste, quisiste que Él, verdadero Dios y verdadero hombre, naciera de la gloriosa siempre Virgen beatísima Santa María, y que nosotros, cautivos, fuéramos redimidos por su cruz y sangre y muerte» (1 R 23,3).

Al parecer, la expresión «María esposa del Espíritu Santo», que se encuentra en la Antífona del Oficio de la Pasión, es propia y específica de San Francisco, si bien hay que añadir de inmediato, en honor a la verdad, que la doctrina encerrada en esa expresión se encuentra ya en autores anteriores, incluso en los Santos Padres. Lo que parece propio de Francisco es, en cambio, el contexto trinitario que sirve de fondo temático a la afirmación del Poverello. A continuación analizaremos estas afirmaciones nuestras, para facilitar una interpretación y valoración exacta de su significado.

Para desarrollar ordenadamente la materia, estudiaremos en la primera parte del trabajo la devoción mariana de S. Francisco en su vida y en sus escritos, reservando para la segunda el título mariano por él festejado: «Esposa del Espíritu Santo».


I. ASPECTOS PRINCIPALES DE LA DEVOCIÓN DE FRANCISCO A MARÍA

1. Cristo en el contexto trinitario

La lectura crítica de los Escritos de Francisco nos revela cada vez más que el Poverello ve y vive de una manera muy expresiva a Jesucristo como Hijo del Padre en el Espíritu Santo. En los Escritos se comprueba, en primer lugar, que Francisco, cuando habla de Cristo, casi siempre lo llama Señor, Dominus, el título o nombre divino usado por el Santo más que ningún otro, más incluso que el de Dios. También se comprueba que el Señor Jesucristo, por cuanto me consta, es siempre y sin excepción visto y vivido como Dios-Hombre, es decir, en su unidad de Persona divina, como Hijo encarnado, Verbo del Padre. Francisco hace explícito este criterio vital en diversos aspectos de la vida evangélica concreta, pero siempre en relación directa con el Espíritu Santo.

En la primera Admonición afirma con pensamientos joánicos y paulinos que, siendo Dios (Padre, Hijo y Espíritu Santo) «Espíritu», sólo en el Espíritu es posible ver al Padre en el Hijo; el Espíritu (Santo) es el que da vida (divina). En el Espíritu los Apóstoles vieron en Cristo-hombre-histórico al Hijo del Padre, y en ese mismo Espíritu nosotros debemos ver y recibir en el Cuerpo y Sangre del Señor al verdadero Hijo de Dios-Padre.

En la Admonición 8, Francisco explica el texto paulino de 1 Cor 12,3: «Nadie puede decir: Jesús es el Señor, sino en el Espíritu Santo», en el sentido de que Él es el autor de todo bien. Además, para Francisco, las santas palabras o las palabras divinas escritas de la Biblia son «espíritu y vida» (Jn 6,63-64), por cuanto contienen el Espíritu que es el que vivifica y da vida. El Poverello sentía una gran predilección por esas palabras de Juan: «espíritu y vida», expresión que aplicaba también a los teólogos y a cuantos explican las palabras divinas, porque así nos administran espíritu y vida (cf. Test 13).

En la Admonición 7, comenta el texto de S. Pablo: «La letra mata, pero el espíritu vivifica»; la letra, sin el Espíritu vivificante, es letra muerta (2 Cor 3,6). En efecto, las palabras divinas son palabras del Verbo, del Padre y del Espíritu Santo, y como tales son espíritu y vida (cf. 2CtaF 3).

La unión íntima con la Santísima Trinidad, con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, es decir, la inhabitación trinitaria, es obra del Espíritu del Señor que se posa en nosotros haciéndonos hijos del Padre, esposas del Espíritu Santo, hermanos y madres de nuestro Señor Jesucristo (cf. 2CtaF 48-53). Esta inhabitación hace realidad en nosotros la oración de Jesús en la Última Cena: «Que todos sean uno como nosotros...» (Jn 17,11). El cap. 17 de san Juan es el texto evangélico más citado y vivido por Francisco. Tal vez por esto Francisco es todavía hoy el santo más ecuménico. En su Carta a los fieles, en línea con Jn 17, habla de nuestra santificación en la unidad (1CtaF 1,14-19; 2CtaF 56-60). Y en sus oraciones y cartas Francisco se siente siervo y ministro de todos los hombres y de toda la creación, por cuanto unido íntimamente al Señor en su misterio pascual total y universal como Dominus universitatis, Señor del Universo (CtaO 27).

Este Espíritu del Señor, o sea, del Padre y del Hijo, deseable sobre todas las cosas, es quien, según la Regla bulada, realiza en nosotros la oración con puro corazón, la humildad en las persecuciones, la paciencia en las enfermedades y también el amor a los enemigos; el Espíritu del Señor Jesucristo es el corazón de la vida evangélica concretizada en la Regla de los hermanos (cf. 2 R 10,8-10). Toda reforma o renovación de la Orden se inspira siempre en este texto central.

Aún pensando, no sin dolor, en la influencia del joaquinismo en la Orden, me parece igualmente probable que el mismo Francisco, tal vez sin pretenderlo, constituyó, con su vida y doctrina evangélica, «pneumatológica y mariana» -permítaseme la expresión-, una respuesta católica y apostólica al fascinante profeta escatológico del Espíritu Santo. Francisco, en efecto, fiel al Concilio Lateranense IV que había condenado a Joaquín de Fiore, vivió la unidad de la vida trinitaria en la creación, redención y salvación de la humanidad y del cosmos, inspirado como estaba por el único y por el mismo Espíritu de nuestro Señor Jesucristo. Este Espíritu del Señor fue enviado por el Padre mediante el Hijo, quien nació de una vez para siempre del Espíritu Santo y de la Virgen María hecha «Iglesia».

El Apóstol afirma que «el Señor (o sea, Cristo) es el Espíritu, y que donde está el Espíritu del Señor, allí está la libertad» (2 Cor 3,17). Se trata de la libertad que nos libera del espíritu de la carne y del mundo, afirma Francisco, para que, «por la caridad del Espíritu», nos sirvamos y obedezcamos unos a otros de buen grado, siguiendo las huellas de Cristo que se entregó espontáneamente a sus enemigos y perseguidores (cf. 1 R 5,13-17; Gál 5,13). En esta caridad del Espíritu precisamente, se practica la verdadera obediencia de nuestro Señor Jesucristo que da la vida por el Padre y por los hermanos; Francisco la llama obediencia caritativa o también obediencia del Espíritu, y nos hace siervos y súbditos de toda humana criatura, más aún, de toda criatura a secas, para que, en cuanto el Señor se lo permita, puedan hacer de nosotros lo que quieran (SalVir 14-18; Adm 3,6; 2CtaF 47-49; 1 R 16,6).


2. María en contexto trinitario

Francisco jamás separa a la Madre del Hijo, después de haberla visto en el Crucifijo de San Damián estrechamente unida a su hijo Jesús. Y, en efecto, Francisco la ve siempre en el contexto trinitario del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Los biógrafos del Poverello son unánimes en exaltar su fervorosa devoción mariana. Escuchemos al primero de ellos que, hacia el año 1245, escribe en el capítulo titulado: «Su devoción a nuestra Señora, a quien encomendó especialmente la Orden»: «Rodeaba de amor indecible a la Madre de Jesús, por haber hecho hermano nuestro al Señor de la majestad. Le tributaba peculiares alabanzas, le multiplicaba oraciones, le ofrecía afectos, tantos y tales como no puede expresar lengua humana» (2 Cel 198).

Pero es necesario remontarse a los primeros años de la vida nueva de Francisco. Después de su conversión (y tal vez incluso antes), frecuentaba él el santuario de Santa María de los Ángeles, y a raíz de los incidentes de Rivo Torto estableció allí su residencia (cf. 1 Cel 44; LP 56). Para Francisco, la Porciúncula con su santuario mariano era el centro y cabeza de la Orden que había fundado, y desde el principio encontró allí la encarnación viva de su devoción a la Madre de Dios.

Para penetrar en el misterio del amor de Francisco a la Virgen y en su vinculación con el santuario de Santa María de los Ángeles, hay que tomar en consideración un aspecto psicológico del Poverello, que explica su comportamiento tanto interno como externo.

Siendo de naturaleza sensible y empujándolo la gracia en aquella dirección, Francisco intuye el nexo sobrenatural entre el símbolo y su realidad, entre la metáfora y la cosa significada, con el resultado de que tanto en sus expresiones como también en su comportamiento «unifica» y hasta casi «identifica» lo que una mente ordinaria «distingue». Ya en la Sagrada Escritura encontramos casos semejantes, por ejemplo en san Pablo y en san Juan cuando hablan del espíritu: a veces el significado es ambivalente y puede significar sea la persona del Espíritu Santo, sea los dones del Espíritu Santo, sea simplemente el espíritu que en el alma se opone a la carne o al espíritu maligno. Más aún, el mismo Jesús habló en sentido «ambivalente», por ejemplo, cuando dijo a los judíos: «Destruid este templo y en tres días lo reconstruiré»; los judíos entendieron que hablaba del templo de Jerusalén, pero el evangelista explica que «Él hablaba del templo de su cuerpo» (Jn 2,19-21). Este método de combinar dos cosas diversas bajo una misma perspectiva estaba muy difundido en la Edad Media.

Eso mismo sucede en S. Francisco. Santa María de los Ángeles era para él no sólo la iglesita que había reparado y que tanto amaba, sino también la persona misma de María, que estaba presente en aquel santuario, rodeada de sus Ángeles. Además, en sus dos plegarias marianas llama a estos Ángeles «santas virtudes» o «virtudes de los cielos», término éste que también es ambivalente; en efecto, para Francisco, la palabra «virtudes» designa a los seres espirituales que llamamos ángeles; pero no sólo esto, porque, pasando del sentido personal al real, o más bien, contemplando en una misma perspectiva dos realidades sobrenaturales distintas, las «virtudes» significan para él tanto las virtudes «angélicas» como las virtudes «infundidas en los corazones de los fieles» (cf. SalVM 6; OfP Ant).
Fuente original: http://www.franciscanos.org/virgen/pyfferoen.html

lunes, 13 de mayo de 2013

Mayo: Mes de María..

He aquí un hermoso testimonio de Héctor Uriel Rodríguez Sánchez  y  la campaña “un millón de Rosarios por México”…  Una de las campañas de más impacto en internet
Escúchalo... la oración del Santo Rosario mueve montañas y transforma vidas para Cristo…



“La relación con la Virgen María para mí ha sido difícil…. En un principio yo decía: “yo oro con Jesús”… pero algo le decía a mi conciencia “no dejes de hablar con María”… un día lo intenté… y un buen día, a fuerza de pedir acercarme a María, me llegó… Tal vez es porque uno necesita, dependiendo de lo que va haciendo,  más soportes arriba que aquí abajo… ” 
Héctor Uriel Rodríguez Sánchez  

Fuente: Sal y Luz del Mundo - EWTN


domingo, 12 de mayo de 2013

María… ¿Lo sabías?

María…  ¿Sabías que un día tu bebé caminaría sobre el agua?
María…  ¿Sabías que tu bebé salvaría a nuestros hijos e hijas?
¿Sabías que tu niño ha venido a hacer todas las cosas nuevas?...
Ese niño que tú diste a luz, pronto te traería a la Luz a tí…
María…  ¿Sabías que tu niño daría vista a un ciego?
María… ¿Sabías que tu niño calmaría la tormenta con su mano?
¿Sabías que tu niño ha caminado por donde ángeles pisaron?
Que cuando besas a tu pequeño bebé, estas besando el rostro de DIOS…
¡Oh María!, ¿Lo sabías?...
Los ciegos verán, los sordos oirán, 
los muertos vivirán otra vez, 
los paralíticos saltarán, 
los mudos cantarán las alabanzas.
María…  ¿Sabías que tu niño es el Señor de toda la creación?
María… ¿Sabías que tu niño un día gobernaría las Naciones?
¿Sabías que tu niño es el Cordero Perfecto del Cielo?
Que el niño dormido que sostienes en tu brazos, es el GRAN YO SOY…

domingo, 24 de marzo de 2013

Marzo 24 /2013. ¡HOSSANA!

DOMINGO DE RAMOS. SEMANA SANTA 2013


¡HOSSANA! SEMANA SANTA-2013. Homilía del 24 de marzo de 2013. Celebración del Domingo de Ramos. Video completo.
Preside: Padre Pedro Justo Berrío.
Lugar: Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús. Envigado -- Antioquia - Colombia

viernes, 15 de febrero de 2013

Presentación del Año de la Fe



El Presidente del Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización, Mons. Rino Fisichella, presentó en la Santa Sede el Año de la Fe, convocado por el Papa Benedicto XVI del 11 de octubre de 2012 al 24 de noviembre de 2013.
Durante la presentación, Mons. Fisichella recordó que el Santo Padre, en su carta apostólica Porta Fidei, habló "de la exigencia de volver a descubrir el camino de la fe".
Esta celebración coincide con el 50 aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II y el 20 aniversario de la publicación del Catecismo de la Iglesia Católica.

 Mons. Fisichella también presentó el logo del Año de la Fe, que consiste en una barca, imagen de la Iglesia, cuyo mástil es una cruz con las velas desplegadas y el trigrama de Cristo (IHS). El sol, en el fondo, recuerda la Eucaristía.

También está listo el himno oficial y a principios de septiembre se publicará el Subsidio pastoral "Vivir el Año de la Fe".

Además una pequeña imagen del Cristo de la Catedral de Cefalú, Sicilia (Italia), en cuyo reverso está escrita la Profesión de Fe, acompañará a los fieles y peregrinos a lo largo de este año. 

Los eventos más importantes contarán con la presencia del Santo Padre y se realizarán en Roma.

Entre estos destacan la apertura del Año de la Fe en la Plaza de San Pedro el jueves 11 de octubre con una solemne Eucaristía, en la que concelebrarán todos los Padres sinodales, los presidentes de las Conferencias Episcopales y los últimos Padres conciliares.

El 21 de octubre se canonizarán siete mártires y confesores de la fe. Ellos son el francés Jacques Barthieu; el filipino Pedro Calugsod; el italiano Giovanni Battista Piamarta; la española María del Carmen; la iroquesa Katheri Tekakwhita y las alemanas Madre Marianne (Barbara Cope) y Anna Schäffer.
El 25 de enero de 2013, se realizará la tradicional celebración ecuménica en la Basílica de San Pablo Extramuros.
El 28 de abril el Santo Padre confirmará a un grupo de jóvenes y el domingo 5 de mayo estará dedicado a la piedad popular y a la labor de las cofradías.
El 18 de mayo, vigilia de Pentecostés, los movimientos eclesiales se reunirán en la Plaza de San Pedro.
El domingo 2 de junio, celebración del Corpus Christi, habrá una solemne adoración Eucarística, que se realizará a la misma hora en todas las catedrales e iglesias del mundo.
El domingo 16 de junio estará dedicado al testimonio del Evangelio de la Vida.
El 7 de julio concluirá en la Plaza de San Pedro la peregrinación de los seminaristas, novicias y novicios de todo el mundo.
El 29 de septiembre habrá una celebración por el aniversario de la publicación del Catecismo de la Iglesia Católica. El 13 de octubre está dedicado a la presencia de María en la Iglesia.
Finalmente, el 24 de noviembre de 2013 se celebrará la jornada de clausura del Año de la Fe.